viernes, 27 de enero de 2017

AVANZAR HACIA LA REPÚBLICA





Ocho puntos para avanzar hacia la República 
 


I Encuentro Republicano de la Comunidad de Madrid

La vigente Constitución, surgida hace 28 de las componendas políticas de los herederos del franquismo, el capital financiero, las presiones desde EEUU para salir de forma moderada de la dictadura y del sometimiento de las fuerzas políticas parlamentarias de izquierdas que renunciaron a la Ruptura Democrática y dieron paso a la llamada Transición, es un modelo superado por la ciudadanía que reclama mayor participación en la vida política y exige poner fin a un sistema político, corrupto y antidemocrático impuesto por la leyes de la dictadura franquista.

Vamos hacia la proclamación de la III República, laica, democrática, popular, federalista, como algo más que un simple modelo de Estado, una República donde la libertad, igualdad y fraternidad sea el lema que rija nuestra convivencia. Estos principios por si solos, hacen que la República no sea otra forma de Estado más, sino en la quel@s ciudadan@s, seamos quienes elegimos a nuestros representantes político, sin la anacrónica herencia monárquica que contradice los principios de igualdad. La República es un compromiso de respeto de los Derechos Humanos.

Reivindicamos así mismo el fin de la impunidad de los crímenes franquista y la recuperación de la Memoria Histórica, dignidad, verdad, justicia y reparación para l@s represaliados y para las familias de las víctimas.

Tras la subida al poder del rey Felipe VI, el aparto del régimen lleva tiempo hablando de una segunda transición, en la que pretenden hacer unos retoques cosméticos de la actual Constitución, para blindarla aun más para preservar sus privilegios y beneficios.

Los republicanos exigimos que en el Congreso de los Diputados, se inicie un debate sobre la República, acompañado de movilizaciones ciudadanas que nos lleve a un proceso constituyente que abra las puertas a la III República. Queremos desbordar las calles de mareas de dignidad que exijamos el fin de la monarquía, de los recortes y leyes injustas que atentan contra la libertad ciudadana, queremos recuperar todo lo que el pueblo conquistó con su esfuerzo y que está amenazado por un gobierno de corruptos.

La nueva situación internacional que se dibuja después de las elecciones en EEUU, hacen vislumbrar un aumento del populismos más antidemocrático y peligroso para la paz mundial y que entronca con la extrema derecha, la xenofobia, el odio al distinto y amenaza con más penurias a las clases trabajadoras en un incierto futuro.

Desde la Junta Republicana de Madrid, trabajamos por constitución de una plataforma republicana unitaria de la Comunidad de Madrid, con el propósito de luchar por la III República, federal, laica, feminista, participativa, solidaria, donde seamos ciudadanos y no súbditos, en la que las libertades y el desarrollo de los valores y derechos humanos sea una realidad. Una República de todos y para todos. Por estos principios, unidos a los de igualdad, fraternidad y legalidad, trabajemos libremente y demos forma al documento que sirva para alcanzar nuestros anhelos republicanos, donde cabemos todos los grupos republicanos que queremos acabar con la monarquía heredada del franquismo. Terminar con la impunidad de los crímenes cometidos en esa época y que se repara a las víctimas y sus familiares, además de pedir perdón a toda la sociedad española. Por todo ello, os convocamos al Primer Encuentro Republicano de la CAM.

Fue en la Puerta del Sol, donde el 14 de abril de 1931, se abrió un alba de esperanza agostada por los precursores políticos que nos gobernaban y donde la ciudadanía proclamó la II República española, el periodo más largo en la historia de España, de avance democrático, cultural, educativo, social y de valores y derechos humanos. Nosotros expresamos y reafirmamos hoy nuestro compromiso con la lucha, conscientes de que nadie nos va a regalar nada, de que para que nazca algo nuevo es condición indispensable que lo viejo muera.

Conscientes del momento histórico que vivimos, sabiendo que el futuro seguirá siendo de lucha, las organizaciones que suscribimos este manifiesto proponemos este programa que, por encima de las lógicas diferencias que nos puedan separar, es la síntesis de los anhelos comunes. Pedimos a las organizaciones de izquierda que lo asuman y difundan y sea guía de su práctica política, para lograr la unidad de acción:



domingo, 22 de enero de 2017

BIOGRAFÍA DE FRANCO


Francisco Franco Bahamonde



(El Ferrol, 1892 - Madrid, 1975) Militar y dictador español. Tras participar en el fallido golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y liderar la victoria de las fuerzas sublevadas contra la Segunda República en la subsiguiente Guerra Civil (1936-1939), instauró una dictadura con reminiscencias fascistoides que perduró hasta su muerte y que daría nombre a todo un periodo de la historia moderna de España: el franquismo (1939-1975).


 
Francisco Franco

Nacido en una familia de clase media de tradición marinera, Francisco Franco eligió la carrera militar, terminando en 1910 sus estudios en la Academia de Infantería de Toledo. Ascendió rápidamente en el escalafón por méritos de guerra, aprovechando la situación bélica de Marruecos, en donde permaneció destinado entre 1912 y 1926, con breves interrupciones: en 1923 era ya jefe de la Legión, y en 1926 se convirtió en el general más joven de Europa.

La brillante carrera de Francisco Franco continuó bajo distintos regímenes políticos: con la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) llegó a dirigir la Academia General Militar de Zaragoza (1928); con la Segunda República (1931-1936) participó en la represión de la Revolución de Asturias (1934), fue comandante en jefe del ejército español en Marruecos (1935) y jefe del Estado Mayor Central (1936). El gobierno del Frente Popular lo alejó a la Comandancia de Canarias, puesto que ocupaba al estallar la Guerra Civil española.

De ideas conservadoras, Franco valoraba sobre todo el orden y la autoridad. Desconfiaba del régimen parlamentario, del liberalismo y de la democracia, a los que creía causantes de la «decadencia» de España en el siglo XX; su postura era representativa del grupo de militares «africanistas» que veían en el ejército la quintaesencia del patriotismo y la garantía de la unidad nacional.

Por tales razones Franco se sumó, aunque a última hora, a la conspiración preparada por varios militares para sublevarse contra la República en julio de 1936. El «Alzamiento Nacional» (eufemismo propagandístico con el que los generales insurgentes bautizaron el golpe de Estado) comenzó el día 17 de julio en la península y el 18 de julio en África, donde se hallaba Franco, razón por la que el régimen identificó más tarde esta última fecha como su momento fundacional. 
 
 
 

BIOGRAFÍA DE FRANCISMO FRANCO


martes, 17 de enero de 2017

EL ÁNGEL ROJO



Melchor Rodríguez.



Melchor Rodríguez: El olvidado alcalde de Madrid




(David Ortega)

El 1 de abril conmemoramos el 78º aniversario del final de la Guerra Civil española (1 de abril de 1939). Pero junto a este dato histórico suficientemente conocido, hay otro que curiosamente ha pasado siempre desapercibido…, otra de las muchas injusticias de olvidos de grandes personajes de la vida pública española. Se trata de Melchor Rodríguez García, el último alcalde del Madrid republicano, nunca reconocido como tal. Fue alcalde de Madrid en los últimos días de la Guerra Civil, nombrado por el Coronel Segismundo Casado, hasta que traspasó los poderes al ejército de Franco el 28 de marzo de 1939, día en el que concluyó su breve mandato como Alcalde de la capital de España.

Melchor Rodríguez lamentablemente ha pagado el alto precio de tener principios y valores humanistas en una época enormemente complicada. Estuvo en el bando republicano, pero salvó muchas vidas del bando franquista. Esto le llevó a ser despreciado por unos y por otros.

Sus creencias y principios se basaban en el pensamiento anarquista y sindicalista. Nace en Sevilla en el seno de una familia muy humilde en 1893. En su juventud se dedicó al mundo taurino, llegando a torear incluso en Madrid, pero se retiró en 1920. Ya en Madrid se integra en los movimientos de lucha obrera próximos a las ideas anarquistas, interesándose en especial por los derechos de los reclusos -él mismo ya lo estuvo y quería ayudar a paliar la situación que conoció- independientemente de la ideología que tuvieran, lo que ya le empezó a crear problemas en una España maniquea y demasiado dividida.

En noviembre de 1936, ya iniciada la Guerra Civil, el Gobierno republicano le nombra delegado especial de prisiones de Madrid. Es con esta responsabilidad cuando Melchor muestra toda su grandeza y determinación, salvando la vida de muchos reclusos que, sin su intervención, hubieran sido excarcelados y después fusilados sin ningún juicio.

El caso más conocido y llamativo fue el de Alcalá de Henares, donde evitó que tras un bombardeo fascista, la población alcalaína se tomara la justicia por su mano y asaltara y linchara a los 1.532 presos de su cárcel; hecho que la valiente y decidida oposición de Melchor evitó tras horas de discusión y enfrentamientos. Este fue el sino de un hombre valiente y de principios, para sus enemigos políticos era El Ángel rojo, ya que salvó la vida de muchos de ellos, incluso de futuros hombres claves de la posterior dictadura franquista, para la mayoría de los republicanos un traidor.

En el fondo Melchor Rodríguez fue víctima de la intransigencia y de la sinrazón de las dos Españas, tan llenas de odio y mediocridad, que un hombre de principios, coraje y humanidad, como él, no tenía sitio. Sin duda fue un héroe, que siempre perdió por apostar por su conciencia y coherencia frente a la barbarie de la Guerra y la posterior dictadura. Tras la contienda se le condena a 20 años de cárcel, sólo cumplió cinco.

El régimen franquista le ofreció puestos cómodos, pues había salvado la vida a personas importantes, pero nuevamente fue fiel a sus valores, los rechazó, siguió militando en la CNT y volvió a ser encarcelado en dos ocasiones. Ahora tocaba luchar por los presos políticos republicanos. Muere el 14 de febrero de 1972.

Fue Melchor un hombre bueno, coherente, valiente, que hizo mucho bien por los demás, independientemente de sus ideas y valores. Uno de sus principios básicos era: “se puede morir por las ideas, nunca matar”. Si este principio lo hubieran asumido bien los españoles de la década de los 30, posiblemente la Guerra Civil nunca se hubiese producido. Estamos necesitados de recuperar los principios y valores que una verdadera sociedad democrática precisa: bondad, honradez, coherencia, valor, libertad… Todos ellos encuentran en la persona de Melchor Rodríguez un magnífico representante, ya va siendo hora que tenga su justo y merecido reconocimiento en la ciudad a la que tanto bien hizo.




MELCHOR RODRÍGUEZ





EL ALCALDE  DE MADRID MELCHOR RODRÍGIEZ "EL ÁNGEL ROJO"



Ya tiene una calle en la Capital de España

El pleno aprueba por unanimidad otorgar una calle al efímero alcalde de Madrid que entregó las llaves de la ciudad a Franco
El general Muñoz Grandes le defendió cuando fue condenado a muerte. Se le conmutó por 25 años de cárcel, de los que cumplió cinco
Su entierro, durante el régimen, fue un acto insólito en el que se cantó 'A las barricadas', con la presencia de ex ministros de Franco


 

viernes, 6 de enero de 2017

LA MONARQUÍA COMO FRENO AL CAMBIO POLÍTICO Y SOCIAL EN ESPAÑA



Por Vicenç Navarro

Autor del libro ‘El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias’, y Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Una de las percepciones que me sorprendió y preocupó más al integrarme de nuevo en la vida académica y política de España fue la que existía entre amplios sectores de las izquierdas gobernantes de que la Monarquía había sido un elemento determinante en el establecimiento de una democracia considerada como homologable al resto de las democracias en la Europa occidental, atribuyéndosele así una vocación democrática a tal institución y al que la dirigía, el Rey Juan Carlos, aun cuando su perpetuación en la gobernanza del país había sido impuesta por uno de los dictadores más crueles y represivos que hayan existido en la Europa occidental del siglo XX (según el profesor Malefakis, Catedrático de la Columbia University, en Nueva York, y experto en fascismo europeo, por cada asesinato que hizo Mussolini, el régimen dictador del General Franco asesinó a 10.000). Tal vocación democrática de la Monarquía parece –según aquellas izquierdas- haberse acentuado todavía más durante el mandato de su sucesor, el Rey Felipe VI, al cual se le considera ya aclimatado completamente a un régimen democrático, jugando un papel estabilizador del sistema.


¿Qué es lo que el Monarca estabiliza?

 En esta percepción que acabo de describir se olvida, sin embargo, que la Monarquía ha jugado durante todo el periodo democrático un papel esencial en garantizar la perpetuación de las coordenadas de poder solidificadas durante la Transición, que han obstaculizado el progreso social, político e incluso económico del país. Aquellos que perpetúan la percepción de la Monarquía que describo en el párrafo anterior están ignorando que el hecho de que España, casi cuarenta años después de que se estableciera la democracia, continúe teniendo uno de los Estados del Bienestar menos desarrollados de la Unión Europea de los Quince (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo al español), con uno de los gastos públicos sociales (que incluye sanidad, educación, vivienda social, servicios de ayuda a las familias y pensiones, entre otros) per cápita más bajos de tal Unión (y una de las democracias más limitadas en la misma UE-15), se debe precisamente a una continuidad y perpetuación de la excesiva influencia que las fuerzas conservadoras han tenido sobre el Estado español, lo cual ha dificultado su desarrollo político y social. Y el estandarte de estas fuerzas conservadoras ha sido la Monarquía. Este orden monárquico ha estado basado en un régimen bipartidista en el que los cambios han sido siempre limitados, como consecuencia de una enorme estabilidad en las relaciones de poder dentro de las instituciones políticas. Resultado de esta enorme influencia, todas las instituciones del Estado, con notabilísimas excepciones, están controladas o están bajo el dominio de las fuerzas conservadoras. La evidencia de ello es abrumadora. Lo ocurrido en estas últimas elecciones al Congreso de los Diputados es un ejemplo de ello.